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  • EKO de México

1. La flecha envenenada

Imagina que le disparan una flecha con veneno mortal a un hombre. Todos, alrededor del afectado, llaman al doctor y se apresuran para atenderlo.

Pero, qué tal si el afectado en ese momento dijese: “Esperen, primero necesito saber ¿Quién me disparó?, ¿fue hombre o mujer?, ¿de qué clase?, ¿cómo es el arco usado, grande o chico, de qué madera?, ¿la cuerda de qué hiedra está hecha? y ¿la flecha de qué material es? No me saquen la flecha antes de saber todo eso”.

Sin duda, esa persona moriría mientras lo investigan. En este caso, lo primero que se tiene que hacer es atenderlo y sacar flecha antes de que el veneno lo invada.

-Del Canon Pali

No podemos saberlo todo

El interés y la curiosidad son esenciales e importantes para crecer como ser humano.

Nosotros solemos tener dudas e investigar para saber las respuestas. Al descubrir las cosas que no sabíamos se obtienen más conocimientos, más puntos de vista y así amplificamos nuestra cosmovisión.

Los conocimientos nos ayudan para resolver distintos tipos de problemas y para mejorar situaciones de la vida. Los seres humanos hemos evolucionado utilizando esos conocimientos. Saber es un placer y nos enriquece la vida.

Sin embargo, hay tantas cosas que, no podemos saberlo todo. Es infinito. Entre más se sabe, aparecen más cosas que no se saben. Para saber todo del mundo, ni mil vidas serían suficientes.

También hay muchas preguntas de las que nunca podremos saber sus respuestas. Por ejemplo: “¿El universo es eterno o no?, ¿el universo es limitado o no?” Cuando le preguntaban esto al Buda, él, guardaba el silencio.

Un día apareció un hombre y le dijo al Buda: “Honorable Buda, le suplico que conteste. Si no lo sabe, dígame que no lo sabe. Después de su respuesta, seré su discípulo practicante”.

Entonces Buda le respondió:

“Las enseñanzas que no explico, tiene que interpretarse que no son explicables. Yo jamás explico sobre ‘la eternidad del universo’. Así que, nunca tendrás respuesta de esa pregunta. Si no practicas sin antes saber esa respuesta, nunca saldrás del sufrimiento. Mis enseñanzas son para liberar del sufrimiento”.

Buda no daba enseñanzas para satisfacer los intereses intelectuales, tampoco para aumentar el conocimiento. Si no, para liberar de los sufrimientos de la vida.

¿Cuál es la prioridad máxima?

Algo que sólo satisface tu curiosidad intelectual, no puede salvarte del sufrimiento.

Aunque el universo sea eterno o finito, realmente nos llega el envejecimiento, la enfermedad y la muerte; lo que nos produce tristeza y sufrimiento.

Buda pensó que la prioridad máxima es liberarnos del sufrimiento que está en el fondo de nuestro ser.

Nos urge salir del mundo que se incendia con el fuego del sufrimiento. No tenemos tiempo para explorar las respuestas que no nos ayudan a resolver nuestro objetivo urgente. Mientras estemos en la búsqueda intelectual, nos quemará el fuego.

Por supuesto; hay que sacar la flecha inmediatamente y atender la herida.

Buda se preocupaba mucho porque la gente moría aún con sufrimiento. Por eso, toda su vida siguió explicando como liberarse del sufrimiento.


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