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El bosque de bambú

En un bosque de bambú en las faldas del Himalaya, vivía un Loro con otros muchos animales y aves. Un día, repentinamente, sopló un viento tan fuerte que provocó un incendio por el roce de los bambúes. El viento continuaba soplando, lo que hizo más intenso el incendio, las aves y los demás animales en total confusión, no podían hacer nada más que gritar y escapar.

Aquel Loro, quiso corresponder en agradecimiento al favor del bosque de bambú por haberle dado casa y comida por tanto tiempo, también por compasión quiso salvar a los otros animales. Decidió entonces hacer lo posible para salvarlos. Voló hasta un estanque cercano y metió sus alas en el agua para mojarlas y luego sobrevolar el fuego, dejando caer gotitas de agua al sacudirse. Repitió esto sin descanso mientras mantenía en su mente-corazón el sincero agradecimiento al bosque de bambú y la compasión incondicional hacia los demás animales.

Los dioses lo observaron desde el cielo y Brahma, uno de ellos, quedó impresionado. Bajó del cielo y le dijo al Loro:

“Tu mente-corazón es de nobleza muy pura, pero ¿cómo supones que podrás apagar el fuego de un incendio tan grande sólo con las gotas que caen de tus pequeñas alas?”

El Loro le respondió:

“No hay nada imposible si se hace desde lo profundo de la mente-corazón con sincera gratitud y compasión. Lo lograré, aunque deba seguir haciendo esto en la siguiente vida”.

Brahma se conmovió por el espíritu de compasión y sacrificio del Loro. Finalmente, los dos colaboraron para apagar el fuego y lograron extinguir el incendio.

Un acto de bondad y compasión puede alcanzar el cielo

El Loro intentó apagar el fuego mojándose las alas y dejando caer gotitas para corresponder al favor que le hizo el bosque de bambú. El dios Brahma le dijo que era imposible, pero aun así no dejó de hacerlo e insistió convencido de que todo es posible si se hace con profundo agradecimiento y compasión.

Esta fábula trata tres temas: el sentido de corresponder en agradecimiento por un favor o beneficio recibido, el corazón de compasión y el espíritu de sacrificio.

En los “Jataka”; que son los relatos alegóricos sobre las etapas del proceso de Buda para alcanzar la iluminación, frecuentemente se refieren a la importancia de “reconocer y corresponder por los favores o beneficios recibidos”.

En Japón, ese concepto se difundió mucho, hasta el exceso distorsionado de aprovecharlo abusivamente como frase comercial en las ofertas para comprar regalos y demostrar así el ‘agradecimiento’ a otros. Originalmente su significado era conforme a la enseñanza budista.

Corresponder a los favores o beneficios recibidos, es reconocer que vivimos gracias a los demás y con eso en la mente-corazón, cuestionarnos ¿con qué acción podríamos regresar el favor?

El corazón de compasión puede traducirse como “empatía”; es interesarse por alguien y apoyarle.

En el budismo, ese sentimiento y manera de ser es querer al otro y preocuparse por él como si fuera un hijo propio, regocijarte de la alegría del otro como si fuera tuya y existir para servir a los demás.

Esta fábula nos enseña que si actuamos con esa actitud se puede lograr todo. Así, nos impulsa a nosotros que solemos ser cobardes.


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