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El sacrificio para una tigresa

Había una vez un príncipe llamado Satta. Un día fue con sus dos hermanos mayores al bosque. Allí vió una tigresa que, desesperada por el hambre, estaba por devorarse a uno de sus siete cachorros.

Los dos príncipes mayores escaparon llenos de miedo. Sólo el príncipe Satta, queriendo salvar a los siete cachorros, trepó a una roca enorme y se tiró a los pies de la tigresa para saciarle el hambre con su propio cuerpo.

La mente del príncipe Satta sólo aspiraba a encontrar el Camino hacia la Iluminación

“Este cuerpo es frágil y mutable. Hasta ahora no he sabido hacer una verdadera ofrenda. No he sabido más que amarme a mí mismo. Ahora debo ofrecerme para alcanzar la Iluminación.” Con esta decisión entregó su vida a la tigresa para salvar a los tigres.

-Suvarnaprabhasa Sutra

Las prácticas de Buda en sus vidas anteriores

Esta fábula es una de las historias ‘Jataka’, que cuentan sobre las prácticas de Buda en sus vidas anteriores como un bodhisattva que emprende la búsqueda de la Iluminación. Por supuesto que el príncipe Satta es Buda en una de sus vidas previas. Se dice que el Buda varias veces para practicar y acumular buen karma hasta por fin renacer como el príncipe Siddhartha Gautama.

Alrededor del siglo V A. N. E., Siddhartha Gautama nació como un príncipe en la tribu Shakya, a los 29 años dejó la vida del castillo, se volvió un asceta practicante y seis años después logró la Iluminación. Le llamaron “Buda” que quiere decir “quien ha despertado”.

Esto es lo que sucedió a través de la historia:

Los discípulos que escucharon la enseñanza de Buda comenzaron a pensar que no fueron solamente seis años los que Buda necesitó para lograr la iluminación. Consideraron que Buda, antes de nacer como Siddhartha Gautama, ya había hecho muchas buenas acciones como preparación para perfeccionar su camino hacia la Gran Iluminación.

Así, se crearon los “Jataka”; varios relatos sobre sus supuestas vidas previas.

En la mayoría de los ‘Jataka’ se narran historias de ‘buena karma’, como, por ejemplo; sacrificarse por los demás. Además, su compasión como en esta fábula, no solamente se dirige a los seres humanos sino a todos los seres vivos.

Volverse “Buda” es lograr la Iluminación; significa obtener la sabiduría suprema para ver la realidad tal como es, tanto de si mismo como del mundo.

A propósito, “¿qué es la verdad tal como es?”

La vida que se ‘ofrenda’ para mí

En general uno se aferra tanto a la vida, que incluso se cree que el cuerpo, la mente y la vida misma le pertenecen, pero en realidad no es así. Eso no es lo verdadero.

Nadie nace por decisión propia y pensando en nacer. Todos recibimos la estafeta de la vida mediante la madre y el padre, de quienes nacemos. Desde el nacimiento hasta ahora, hemos subsistido ‘tomando’ muchas vidas de animales y otros seres. Gracias a esas vidas hemos sostenido la propia vida.

A pesar de eso mucha gente no se da cuenta, y egoístamente piensa que la vida es sólo suya, nada más, sin ninguna relación con los demás seres.

A eso se refería el príncipe Satta, al decir: “solamente me he amado y cuidado a mí mismo”.

Parece algo imposible y hasta espectacular sacrificarse para salvar a unos tigres, sin embargo, cuando uno piensa en que su vida esta sostenida por las vidas de otros seres, se abre la puerta del entendimiento sobre la verdad tal como es.

Todos los seres vivos nos están ‘ofreciendo’ la vida. ¿Estamos correspondiendo a tan grande beneficio?

Es casi imposible ofrecer la vida a unos tigres, pero es muy deseable que fuésemos más conscientes de vivir para servir a los demás.


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