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  • EKO de México

La luna

Cuando no se ve la luna la gente dice que ya se fue, y cuando la luna se ve la gente dice que ya salió.

Sin embargo, la luna no aparece ni desaparece, es permanente. La enseñanza de Buda también es permanente, pero aparece de vez en cuando ante nosotros.

La gente dice que luna es creciente o menguante, nueva o llena, pero en realidad la luna siempre está ‘llena’. La enseñanza de Buda, igualmente, existe siempre en plenitud , pero nosotros a veces la escuchamos y otras veces no.

La luna está arriba de todo. Arriba de una ciudad, un pueblo, una montaña, un río. También se ve sobre un estanque y en el agua de un jarro, hasta en el rocío sobre una hoja. Aunque vayas caminando miles de kilómetros, la luna te acompaña.

La luna es permanente pero su apariencia es variable, depende de cómo se le mire. Igualmente, la enseñanza de Buda siempre te acompaña; tiene varios perfiles, depende de cómo se le escuche, pero es eterna y permanente.

-Nirvana sutra, Parinirvana sutra

La última palabra de Buda

Cuando uno está de viaje o pensando en alguien que está muy lejos, se contempla la luna y se imagina que esa misma luz ilumina también al ser querido, lo cual da paz o nostalgia.

La luna se les ‘aparece’ a todos en el mundo. También se ve creciendo y menguando. Pero nosotros sabemos que así se ve por el movimiento celeste de los astros, siendo en realidad una esfera.

Los antiguos indios también lo sabían. Por eso mismo, utilizaron la metáfora de la luna para referirse de la enseñanza de Buda.

Buda nació y murió como un ser humano. Buda nos enseña la sabiduría y la bondad para liberar a la gente.

El texto “Nirvana Sutra” trata de la última historia del viaje de Buda antes de entrar al Nirvana.

Poco antes de fallecer, Buda dijo ante sus discípulos tristes: “Me voy de este mundo, pero ustedes ahora, sigan las enseñanzas”.

La enseñanza de la sabiduría y la bondad de Buda es la esencia de Buda. Es permanente. Donde hay gente, siempre existe la enseñanza de Buda brindando luz como la luna.

Pero si dudamos de eso y cerramos nuestro corazón, la enseñanza no se ve.

Cuando experimentamos algo desagradable, decimos “¡Que mala suerte, no existen los dioses ni Buda!”. Pero ocurre como con la luna, a veces ‘desaparece’. Si se tienen despejados los ‘ojos del corazón’, la enseñanza de Buda aparecerá visible otra vez Buda.

La enseñanza es invisible y permanente

La sabiduría de Buda es la guía para saber el camino correcto de la vida. Los seres humanos comúnmente tenemos apego a propiedades u honor, nos peleamos, nos odiamos, nos lastimamos y sufrimos. Si buscamos la causa, sabremos que es el egoísmo. Los deseos del ser humano son infinitos e interminables.

Sin embargo, la vida es corta y es inevitable despedirse de los seres queridos. Nunca regresa el tiempo. Por más que nos arrepintamos, nada regresa.

A todos nos llega la muerte. Si vivimos controlados por los deseos, hacemos sufrir a otros y a uno mismo, no se puede vivir en paz. Buda a través de su sabiduría, nos aclara las causas del sufrimiento y nos señala el camino correcto.

La enseñanza, siempre y donde sea, nos acompaña.

Buda a todos nosotros nos apoya, nos muestra su profunda compasión y también nos invita a tenerla. Ofrece bondad para todos los seres y la paz al mundo, cultiva la felicidad en toda la sociedad.

Como la luna que siempre existe, aunque no se ve, La enseñanza de Buda es permanente. La enseñanza de Buda siempre nos guía.


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